Tengo una manta con el perfume de alguien. Es a rayas, verticales y horizontales, se cruzan grises, cada treinta centímetros parecen fundirse. Es una reja la manta y una celda mi cama. El perfume y la manta pertenecen a diferentes personas, pero se mezclan como barrotes en una reja.
Cuando lavo la manta y el viento la mueve, pasan intervenidos los rayos de luz, son lapsus, como un flash, pero de día. Pasan cosas con esa manta.
Mi cama es una celda con las puertas abiertas. Podrían destaparse los recuerdos más peligrosos, o podrían olvidarse en la mañana. La seguridad es mínima. La cárcel es la máxima expresión de lo que no entendemos.
Finalmente, se produjo el motín y secuestraron la manta. Era algo que podía pasar. No hubo heridos, no pidieron rescate, tengo que confesar que tampoco lo hubiese pagado:
5 comentarios:
Oye; tengo tu manta raya, afantasmada y todo. Nada más llegar hizo tronar y llover y cosas fascinantes con el aire. Gracias por el presente.
umm... ¿cómo sería eso? me da un poco de miedo
Noo, si es muy bonito lo que pasó: el otoño llegó a mantazos, el sol está escondido y llueve un agua tan bombástica que infla las casas,
y curva los arbolitos.
Ah!! Ayer en la playa la gente ya estaba mojada antes de entrar al agua!!
;-)
que lindo lugar donde vivís!!! acá no hay ni playa ni gente mojada, ni... bueno eso.
Saludos desde el desierto a ...
Capo, muy bueno el Blog. Que los menducos escriban, a ver si asesinamos la mendocinidad y el convervadurismo. Te dijo mi blog, serás bienvenido http://bebiendotemprano.blogspot.com/
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