Mientras duermo en la pensión una pila de papeles sube por mi cama, soy el bocado del desorden. La poesía atrasa su tinta, nadie se alarma ante el retraso de lo que no se espera. El tiempo es inevitable, debemos esperar que nos lleve o nos deje, debemos esperar.
En la sucesión de lo cotidiano una lengua hostíl se relame desde la ventana, la tarea es sucia pero entuciasma y el olvido acecha.
En la sucesión de lo cotidiano una lengua hostíl se relame desde la ventana, la tarea es sucia pero entuciasma y el olvido acecha.
Casi sin moverse la pereza se arrastra, cualquier intento será distinto, cualquier tinto será bienvenido, cualquier recienvenido será tinta. Imaginar someter al papel hace que no salpique nada.
Entonces despierto /la vida es el susto de un sueño/ esta cama empezaba a quedarme demasiado grande, pero al menos ya no tiene fantasmas.
Afuera esperan, acá ya no.-
Afuera esperan, acá ya no.-

1 comentarios:
"esta cama empezaba a quedarme demasiado grande, pero al menos ya no tiene fantasmas.
Afuera esperan, acá ya no.- ", excelente.
Saludos
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