En algún lugar estábamos perdidos. Arremetía el presente continuo, el viento contra la cara, el sol que se iba, todo el tiempo esa manía de irse, pobre, no entiende nada. Hay posibilidades que no existen. Todo el tiempo es algo que no existe, eso de irse también.
Pedro me dejó en la esquina de la pensión y siguió camino con caballo. No hay armas ni enemigos, lo más peligroso es quedarse solo. La hora perfecta para el crimen. Sentí que me robaron algo como un color, pero todo se veía bastante bien.

1 comentarios:
Ahí va queriendo... me gusta esto.
Abrazo.
Martín.
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